La biblioteca destinada a la educación universal, es más poderosa que nuestros ejércitos. Jose de San Martín.

Editorial

Por Ana María Valentino
En este mundo cada vez más globalizado la sociedad se presenta día a día más deshumanizada e individualista.
Desaparecen valores e ideales nobles.Nuestros jóvenes estás sin brújula que los guíe.
Sus padres ocupados por sobrevivir o por tener más y más..
Es tiempo de REFLEXIONAR. De mirar hacia adentro y reconocer mezquindades y falencias, es tiempo
de proponernos un cambio profundo, para nuestro bien y el de las generaciones futuras.
EL general José de San Martín no sólo nos legó la libertad como Nación sino que también nos dejó sus enseñanzas de vida.Las Máximas a su hija Mercedes hablan de su sabiduría , su grandeza y su humildad, condiciones que lo caracterizan mas allá de su gloria militar.
Leyendo esas Máximas es posible comenzar a reflexionar sobre nuestras propias actitudes de vida,disponernos a asumir nuestros errores y proponernos un cambio. Comprender que la soberbia y el materialismo desmedido no conducen nada bueno ya será una forma de aportar un granito de arenapara construir una sociedad má s humana y por consiguiente una PATRIA mejor.
Tomemos como referencia las enseñanzas de nuestro General y tratemos de inculcarlas en nuestros niños desde pequeños tal como él lo hacia en su hija Merceditas,y no dudemos que el tiempo dará sus frutos.

miércoles, 3 de marzo de 2010

RIVADAVIA Y SAN MARTIN

El boicot de Rivadavia

Rivadavia, temeroso de que se designara jefe supremo a San Martín, boicoteó por todo los medios la reunión de un congreso constituyente en Córdoba, Ocupado en dotar de ochavas a la ciudad de Bs. As. negó todo recurso a San Martín, que libraba la guerra de independencia.

Finalmente San Martín no tuvo más remedio que ceder su lugar a Bolívar para que concluyera la gesta libertadora. Bolivar no era partidario de la segregación del Alto Perú, - talvez temeroso de la reacción argentina- pero Sucre, al mando de Bolivar finalmente formó la “República de Bolivar” (Bolivia).

San Martín dejo Perú, cruzó la cordillera y se recluyó en retiro en su chacra de Coria (Mendoza) Un emisario de Bs.As. (el Dean Zavaleta), le hizo saber que la gran dificultad para reunir el congreso era su permanencia en el país (por recelos de que se lo designase Jefe Supremo) San Martín decide su viaje a Europa, pero antes de llegar a Bs.As Estanislao López le advierte sobre el plan para asesinarlo. No obstante la advertencia, San Martín pasa por Bs.As. para irse finalmente el 10 de febrero de 1824. Por fin podía, entonces , reunirse el congreso. (……y pensar que los presidentes argentinos siguen usando el sillón donde puso el trasero Rivadavia.)


El frustrado regreso de San Martín.

En el conflicto de la confederación con brasil, Inglaterra prefería que no haya triunfador y que la banda oriental fuera independiente para debilitamiento de ambos, quedando Inglaterra como árbitro en el Río de La Plata. Las provincias del interior querían terminar una guerra ya ganada, pero Rivadavia estaba mas interesado en sus negocios mineros con los ingleses, que en su patria, y prefiere que regrese el ejercito para imponer “la organización a palos” (Agüero) en el interior, aun a costa de ceder la banda oriental. Prevalecen las palabras del ministro Agüero de “la paz a cualquier precio”. Los federales piden el gobierno y que les dejen a ellos el peso de la guerra pero Rivadavia prefería perder la guerra y la banda oriental, antes que dejarle el gobierno a los federales, e instruye a García para que vaya a Río de Janeiro a terminar la guerra “a cualquier precio".

Fue un arreglo tan vergonzoso que ante la indignación popular Rivadavia intentó usar a García de chivo expiatorio y desconocer el arreglo, pero sumado al escándalo por saberse el negociado de la Mining, (denunciado públicamente, entre otros por Anchorena) se vio obligado renunciar. Luego, (resumiendo) el gobierno de Dorrego, que quiere seguir la guerra a toda costa, pero hasta el Banco de la provincia (manejado por intereses y accionistas ingleses) le niega todo crédito.

Regresado el ejército, Lavalle derroca ilegalmente a Dorrego y lo fusila (incentivado por unitarios como Del Carril y otros) En semejantes circunstancias llega San Martín (embarcado con el apellido materno) a Montevideo y se entera del fusilamiento de Dorrego.

San Martín es mal recibido, y Paz (gobernador interino) le escribe a Lavalle (que está en campaña): ”Calcule Ud. las consecuencias de una aparición tan repentina”.

Desacreditados los revolucionarios “Decembristas”, le ofrecen a San Martín el Gobierno, para “salvar la revolución con su prestigio”, pero San Martín se rehúsa a aceptar.

La propuesta de Lavalle queda en claro en carta que San Martin le envía a O´Higgins el 19 de abril, con copia de su respuesta:

“...su objeto era que yo me encargase del mando del ejercito y provincia de Buenos Aires y transase con las demás provincias a fin de garantir por i parte y el de los demás gobernadores a los autores del 1° de diciembre (asesinato de Dorrego) …por otra parte los autores del movimiento del 1° de diciembre son Rivadavia y sus satélites y a Ud. le consta los inmensos males que estos hombres han hecho no solo a este país sino al resto a América con su infernal conducta. Si mi lama fuese tan despreciable como las suyas, yo aprovecharía esta ocasión para vengarme de las persecuciones que mi honor ha sufrido de estos hombres; pero es necesario señalarles la diferencia que hay de un hombre de bien, a un malvado…Digo a Ud. en la mía del 5 que para le próximo paquete (paquebote) de mayo me marcharía a Europa, pero lo certificaré en el que sale a fines de éste. Adiós otra vez, pro siempre su invariable San Martín” (Picianeli, Hector Juan. Op.Cit.)

Así se ponía nuevamente por encima de ese grupo de “iluminados”, y antes de alejarse definitivamente, le dice a Iriarte:

“Sería un loco si me mezclase con estos calaveras. Entre ellos hay alguno, y Lavalle es uno de ellos, a quien no he fusilado de lástima cuanto estaban a mis órdenes en Chile y en Perú…son muchachos sin juicio, hombres desalmados…” (García Mellid, Atilio. “Proceso al liberalismo argentino”. Edit. Theoría. 1988) (JST.p.45)

martes, 2 de marzo de 2010

Aprender a visitar lugares historicos..

Creo que la historia se SIENTE mucho más cuando uno puede estar en los lugares concretos donde se produjo, experimentando la sensación de transportarse a ese tiempo y sentir que lo estás viviendo por un momento..
Eso me ocurrió varias veces estando en lugares tan especiales como el Campo de la Gloria, en San Lorenzo, visitando el interior del convento "SanCarlos", recorriendo los mismos pasillos que caminara nuestro General San Martín...
Viene a nuestro corazón un auténtico orgullo, emoción y un sentimiento profundo de amor por la Patria, es atravesar el tunel del tiempo por un momento , transportandose a ese tiempo y espacio, y comprender el porque de tantas cosas..
Sería saludable que todos los argentinos aprendiesemos a visitar nuestros lugares históricos, a compenetrarnos e interiorizarnos de los hechos sucedidos en esos lugares especifícos.. por solo nombrar algunos en el interior del país: Barranca Yaco, en el norte cordobez, sobre el CaminoReal, sitio donde fuera asesinado Facundo Quiroga,caudillo riojano, el 16 de febrero de 1835.
LAs estancias Jesuiticas, que encierran en sus muros la historia colonial de nuestro país,fundadas por los jesuitas entre los años 1616 y 1725.
Allá Por Jujuy, el Pucará de Tilcara, un lugar lleno de energía e historia de los antepasados de nuestro norte.
Ytantos otros sitios q ue nos hablan de una historia aún viva y latente.
Seríauna forma de sentirnos mas argentinos , con deseos de no bajar los brazos y seguir luchando para construir un país mas grande y con los ideales que nos legaran tantos héroes, cono cidos y anónimos..

Generala del Ejército de los Andes

El 5 de enero de 1817 el Gran Capitán, dispone que la Virgen del Carmen  sea sacada del templo de San Francisco para que ante ella desfile el ejército y presente sus armas. Durante la ceremonia religiosa se bendijo la bandera de los Andes y el bastón de mando, concluyendo la misma con un solemne Te Deum. Ese día fue proclamada Nuestra Señora del Carmen de Cuyo "Patrona y Generala del Ejército de los Andes". 

San Martín elige la advocación de la Virgen del Carmen por su tradicional devoción popular. Culminada la campaña libertadora, San Martín hizo pública manifestación de su fe y confesó la protección de la Virgen del Carmen que él y sus valientes soldados habían experimentado en la campaña libertadora. Envió a la Virgen su bastón de mando, junto a las banderas consagradas en los combates de Chacabuco y Maipú y su carta autógrafa, clara y precisa, como corresponde a un soldado, pero elocuente, porque la dictó su corazón cristiano.





Agradecimientos...

1. Quiero agradecerte Ana por tus conceptos hacia mi persona. Envíale mi agradecimiento a la biblioteca de María Juana.

2. Oscar y Julia ; agradecido por su participación.



                                               Rafael Chepoyá                                        
Gran (Res)
                                                             

lunes, 1 de marzo de 2010

historias olvidadas que hicieron a nuestra Patria.. La primer Bandera encargada por Belgrano..

María Catalina Echeverría de Vidal nació en Rosario el 1 de abril de 1782.Sus padres:Tomasa de Acevedo y Fermín de Echeverría.Su esposo:Manuel Vidal.
María Catalina quedó huérfana a muy temprana edad y es adoptada por Pedro Tuella y su familia,quienes la educan como si fuese su propia hija.
En septiembre de 1810 contrae matrimonio con Manuel Vidal, y en agradecimiento a sus padres adoptivos, decide residir con su marido en la casa contigua, con el fin de prestarles los cuidados necesarios en el momento que lo requiriesen.
Una relación de amistad nacida durante la expedición a Paraguay, une a Vicente Anastasio, hermano de María Catalina,con el General Manuel Belgrano. Por este motivo Belgrano, al llegar a Rosario, para hacerse cargo del ejercito, se hospeda en su casa. Desde dicha residencia se podia observar muy bien las tareas de fortificación que se estaban realizando en la barranca de la isla fronteriza.
Belgrano,que deseaba acabar la obra con una ceremonia patriótica, le encarga a María Catalina la confeccion de una bandera.Ella toma toma materiales de la tienda de los Tuella y la confecciona.
La bandera que ella cose con sus propias manos estaba compuesta por dos franjas: una blanca y ora celeste, sin otro aditamento.
Por lo expuesto pensamos en María Catalina , como en una dama patricia, comparable a aquellas otras que bordaron la Bandera de los Andes, en Mendoza.
María se traslada luego a la ciudad de San Lorenzo,donde en una casa que poseía, cercana al convento historica de dicha ciudad, fallece el 18 de julio de 1866, siendo enterrada en la igesia del mismo convento.

Hasta aquí la historia de María Catalina,"la costurerita que cosió la Bandera."
Ella tuvo hijos y su descendencia llega hasta nuestros días y a la localidad de Maria Juana, en la provincia de Santa fe, donde actualmente residen sus tataranietos:María Elena,Horacio y Rodolfo Fernández.
Sus choznos:Ricardo, Beatriz y Gustavo Fernández
sus bichoznos:Guillermo,Carolina y Constanza Fernández.


Agradezco a la Bibioteca Popular de MAria Juana por los datos gentilmente cedidos y a Rafael Chepoyá por permitirme publicar y difundir un poquito de nuestra historia, y lo aliento a continuar con su fuerte espíritu patriotico y su noble devoción por el Padre de la Patria. Ana María.

Parte del combate de San Lorenzo

Estimados amigos del Sanmartiniano , deseo compartir con ustedes el Parte del primer combate de la campaña libertadora librado en tierra Argentina.

Tuve la dicha de visitar hace unos años San Lorenzo. La emoción de caminar por ese convento y el campo donde se libro la batalla, es superlativa. A todos mis saludos, especialmente a Rafaelito que últimamente anda algo distraído.

Parte escrito por el Coronel de Granaderos á caballo D. José de San Martin al Superior Gobierno.


EXMO. SEÑOR.

TENGO el honor de decir à V. E. que en el dia 3 de febrero los granaderos de mi mando en su primer ensayo han agregado un nuevo triunfo à las armas de la patria. Los enemigos en número de 250 hombres desembarcaron á las 5 y me
dia de la mañana en el puerto de San Lorenzo, y se dirigieron sin oposicion al colegio de San Carlos conforme al plan que tenia meditado en dos divisiones de à 60 hombres cada una: los ataquè por derecha è izquierda, hicieron no obstante una esforzada resistencia sostenida por los fuegos de los buques, pero no capaz de contener el intrèpido arrojo con que los granaderos cargaron sobre ellos sable en mano: al punto se replegaron en fuga à las baxadas dexando en el campo de batalla 40 muertos, 14 prisioneros de ellos, 12 heridos sin incluir los que se desplomaron, y llevaron consigo, que por los regueros de sangre, que se ven en las barrancas considero mayor número. Dos cañones, 40 fusiles, 4 bayonetas, y una bandera que pongo en manos de V. E. y la arrancó con la vida al abanderado el valiente oficial D. Hipolito Bouchard. De nuestra parte se han perdido 26 hombres, 6 muertos, y los demas heridos, de este número son: el capitan D. Justo Berinudez, y el teniente D. Manuel Diaz Velez, que abanzandose con energía hasta el bordo de la barranca cayó este recomendable oficial en manos del enemigo.


El valor è intrepidèz que han manifestado la oficialidad y tropa de mi mando los hace acreedores à los respetos de la patria, y atenciones de V. E.; cuento entre estos al esforzado y benemerito parroco Dr. D. Julian Navarro, que se presentó con valor animando con su voz, y suministrando los auxilios espirituales en el campo de batalla: igualemente lo han contraido los oficiales voluntarios D. Vicente Marmol, y D. Julian Corvera, que à la par de los mios permanecieron con denuedo en todos los peligros.


Dios guarde à V. E. muchos años.



San Lorenzo Febrero 3 de 1813.-

Jose de San Martin.



Homenaje al granadero frances Porteu

Entre las tropas que comandaba el por aquel entonces Coronel San Martín, se encontraba un granadero de origen frances de apellido Porteu. Del mismo existe un poema escrito, se dice que se escribio en el mismo lugar de batalla. el granadero Porteu no sobrevivio a la misma pero quedo en la memoria y el corazon del pueblo.
RETORNO A SAN LORENZO

Por Esteban Ierardo



(El 3 de febrero de 1813 el entonces coronel San Martín encabezó al regimiento de caballería de granaderos en su ataque contra los españoles en un paraje frente al convento franciscano de San Lorenzo. Porteau, el granadero mencionado durante el poema y con el que se entabla una imaginaria proximidad, murió en el combate.

Este poema fue escrito en el campo de la batalla)



La mañana sube a la tierra

tras el agua y la floresta ribereña del Paraná.

Por las barracas, por las escaleras y angostos senderos húmedos,

suben los realistas con los cañones

(que vomitan el hierro circular y negro),

y con los fusiles

de las balas certeras.



Siembran el pasto matinal

con sus pisadas hacia el convento erguido bajo su cruz.



Y por el lomo de un caballo

asciende un grillo;

por las botas negras aún se desplaza

en su osada y desapercibida exploración

una hormiga de fogosa voluntad.

Algunos pájaros saltan sobre la esguadaña del templo.

Un hornero recién acaba de concluir

su mansión de barro paciente.



En la rutina de brisas y gorjeos del nuevo día

una lanza de filo seguro corta el aire.

Aire que sangra la ansiedad por el comienzo.

Por el inicio del sueño de una nación.

En este origen, hablarán las espadas

con el viril alarido marcial.



Pero, a pesar de tanta necesaria rudeza,

un corazón de niño sueña en los patriotas.

El sueño de un país de cumbres dignas

y de trigo generoso en cada boca.



Entonces, hoy, en un filamento de pasado

del viejo campo del combate,

se me ocurre escucharte a ti

que dices que me imaginaste deambulando la última noche

por la tierra que hoy será nuestra.

Y me pides que nuevamente te vea

en aquella mañana del 3 de febrero...



En esta mañana

tras el convento de las blancas paredes,

te arenga tu comandante.

A pesar del inminente terremoto de historia que les aguarda,

un color sereno pinta su presencia.

Son muchas las batallas que ya han tronado en su cerebro.

Entonces su voz ya no es palabra sosegada.

Ahora su garganta revienta en el grito;

ahora su palabra es el fuego que se inicia

para incendiar el peligro de no ser.



Entonces, ciento veinte jinetes,

granaderos a caballos los llaman,

arrojan hacia adelante su hombría como flechas incandescentes;

son el pico asesino de un solo pájaro feroz.



Y mientras rozan la planicie

con los cascos salvajes de sus caballos,

los enemigos,

los carceleros aún de nuestro futuro,

les envían dientes negros de dragón,

lo que regalan los cañones en la batalla;

les envían pequeñas esferas penetrantes,

lo que los fusiles ofrendan a la guerra.



Y algunos de los bravos que atacan se detienen.

Un vendaval de dolor se enloquece en sus ojos.

Los otros, llegan con sus caballos furiosos

hasta la boca abierta y confundida de los godos.



Y venas quebradas,

quejidos de muerte,

se apoltronan en la piel mutilada de los invasores.



Son para ellos, los jinetes que atacan,

una avalancha de dioses que gritan victoria.



Pero que no son inmortales.

Pero que no pueden saber qué tan hondo

te taladró el pecho una bala.

Sé que un mar de lodo hirviente

se precipita hacia el fondo de tus entrañas.



Alguna vez naciste y viviste en Francia.

Porteau te dicen.

Eres el único que,

lo mismo que tu comandante,

cruzaste un océano

para ser aquí un ola que ataca.



Ahora, luego de tu hora de guerrero,

contemplas y escuchas la guerra que te merodea

con la música siniestra que cantan

los cuerpos que se combaten.



Un español se te acerca.

Es un casi un muchacho

que corre hacia ti

con una tempestad de terror en la mirada.

Quizá les has provocado un relámpago de compasión.

Quizá quiere ayudarte a que la voz ronca

de la vida que se desmembra

ya no golpee tus oídos.



Entonces, te hunde su bayoneta.

Cerca de tu hígado creo.

Tu agresor grita luego

delante del brillo de una espada.



Y escucho, poco a poco,

los tambores de la victoria

en esas gargantas que, las reconozco,

son las de tus compañeros en la carga frenética.



Y caes pesado sobre la tierra.

Quieras empezar a descansar.

Quieres pedir disculpas

por los hombres,

que el destino y su hoz

te obligaron a silenciar.



Y un desierto frío corre por tus piernas.

Pronto llegará hasta la llama de tus últimos latidos.



Y vas queriendo sólo el silencio

cuando vez por última vez

tus manos afiebradas por un humo rojo;

cuando tus ojos, que aún no se cierran,

ven la altura por la que luchaste,

el cielo de un país futuro

que no sea el cementerio de los sueños.